El aviso de Agamenón de que no hay que hacer prisioneros puede parecer cruel, pero hay que tener en cuenta que se trata de una guerra que tuvo lugar hace tres mil años. Entonces no era posible ni siquiera la rendición incondicional.
La tregua entre Diómedes y Glauco ilustra la importancia de la amistad familiar y las leyes de la hospitalidad.
La conmovedora escena entre Héctor, Andrómaca y Escamandrio no es corriente en las obras de Homero. El destino muestra preferencia por las acciones de guerra, de muerte y de sarcasmo, pareciendo indiferente ante otras más "internas".
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